Como vimos en el artículo sobre sistema inmune el modo en que nos alimentamos puede actuar como inductor de una buena salud, manteniendo su capacidad de reacción y vuelta a la calma, o todo lo contrario, colaborar a perpetuar una situación de inflamación que derivará, de mantenerse en el tiempo, en múltiples síntomas e incluso patologías.
Cuida tu microbiota
El contacto directo y buena relación con la microbiota que habita en nuestras mucosas es clave para mantener una buena salud inmune. Por eso, aquellos alimentos que enriquezcan la variedad en nuestra microbiota, colaborarán en nuestra salud de un modo directo (por las propiedades nutricionales que somos capaces de aprovechar) e indirecto (gracias al mantenimiento de una microbiota saludable). Una dieta rica en carbohidratos accesibles a la microbiota (MAC) resulta de lo más interesante para enriquecer y mantener nuestra microbiota.
  • Frutas, verduras, tubérculos
  • Algas
  • Setas
  • Especias
  • Caldo de huesos
  • Alimentos fermentados (kéfir, chucrut, kombucha…)
Sin embargo, has de tener en cuenta que algunos de estos alimentos, especialmente los fermentados o frutas y verduras con determinados oligosacáridos fermentables (FODMAP), puedes provocar molestias si tu microbiota está alterada y es causa de tus hinchazones, diarrea o estreñimiento… En este caso, primero habrá que solucionar el problema para después sí, tratar de aumentar la variedad de especies que compongan tu microbiota. Si tu microbiota está feliz, tu sistema inmune estará feliz.
Omega 3
Es una buena idea incorporar alimentos ricos en ácidos grasos esenciales omega 3 (no podemos sintetizarlos y hemos de ingerirlos), pues facilitarán la resolución de la inflamación cuando se presente. Recordemos que la inflamación per sé no es mala. Es fisiológicamente normal y necesaria, para resolver una infección o facilitar la recuperación de un tejido lesionado. El problema es cuando se mantiene en el tiempo y no se resuelve correctamente. Incorpora estos alimentos para hacérselo más fácil a tu sistema inmune:
  • Pescado azul (mejor salvaje y de pequeño tamaño)
  • Marisco
  • Semillas de lino
  • Nueces
Vitamina A
La vitamina A tiene un papel muy importante en los procesos de regulación del sistema inmune. Por eso, puede ser una buena idea incorporar la casquería en tus menús. Hoy en día no estamos tan acostumbrados, pero el hígado de animales de pasto, con formas de crianza respetuosas, es un alimento excelente para aportar vitamina A. Por otro lado, los betacarotenos que incorporamos cuando consumimos alimentos vegetales naranjas como la zanahoria, boniato, calabaza, pimiento… también se transforman en el organismo en vitamina A.
Vitamina D
Me gustaría darte un largo listado de alimentos fuente de esta importante vitamina para el sistema inmune, pero lo cierto es que la mayoría de la vitamina la conseguimos a través de nuestra exposición al sol. Por eso, incorpora este hábito con responsabilidad durante todo el año en lugar de concentrarlo únicamente en los meses de verano. No sólo tu sistema inmune se beneficiará. Es fundamental para la salud ósea también.

Resumiendo…

Una dieta variada, rica en antioxidantes, con aporte suficiente de vitaminas y minerales, haciendo hincapié en los alimentos especificados para tu estado nutricional y una buena microbiota, sin duda pondrán las cosas más fáciles a tu sistema inmune para actuar cuando tenga que hacerlo, y no te robe energía y otros recursos el resto del tiempo.
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