Artículo escrito por Esperanza Gómez, Dietista Integrativa de la Alegría de la Huerta

 

Durante los últimos 50 años, las recomendaciones para bajar de peso han sido DIETA HIPOCALÓRICA y BAJA EN GRASAS como tratamiento para perder peso.

Este enfoque, basado en contar calorías, considera que el cuerpo humano es un órgano pasivo en el que entran y salen calorías. Bajo este supuesto se asume que es posible modificar el peso a voluntad generando un déficit calórico, un balance energético negativo, es decir ingerir menos calorías de las que se gastan, comer menos calorías y realizar más actividad física.

Sin embargo, tanto en los estudios como en la práctica clínica se puede ver que más del 90% de las personas que siguen este método han recuperado el peso a medio-largo plazo y  2/3 partes de las personas han ganado más peso del que tenían al iniciar la dieta.

Una de las principales amenazas del ser humano, contra las que hemos desarrollado estrategias de defensa (el estrés) ha sido el hambre. Los seres humanos hemos pasado mucha hambre en nuestra historia evolutiva.

Cada vez ha más datos que confirman la teoría del “gen ahorrador”, en situaciones de hambruna el cuerpo pone mecanismos nerviosos y hormonales en relación con la tarea de supervivencia del organismo, que es la fundamental.

Pasar hambre de manera sistemática, para perder peso, activa el genotipo ahorrador.  Aquellos individuos que tuvieron mecanismos que pudieron superar esos periodos de hambruna, los mejores adaptados, fueron los que sobrevivieron. Los herederos del genotipo ahorrador.

El cerebro, concretamente el hipotálamo actúa como un termostato que responde a las señales del organismo, metabolismo y actividad física conforme cambian las condiciones ambientales para mantenerse en un rango de peso , es lo que se denomina el punto de ajuste o set point, por lo que ante pérdidas fuera de este rango se activan mecanismos de ahorro con fuerzas biológicas que impiden seguir bajando de peso. Nos defendemos de la pérdida de peso con más facilidad respecto a la ganancia de peso, es decir, que mantendremos el aumento de peso con mayor facilidad que una pérdida en el peso.

Se ha podido observar que pérdidas de peso a más largo plazo son mucho más efectivas y más fáciles de mantener en el tiempo que pérdidas rápidas a muy corto plazo.

La activación de este “modo ahorro” conlleva una serie de  mecanismos compensatorios o adaptaciones metabólicas que se activan para garantizar la supervivencia, siendo estas las más destacables:

  • Reducción de la tasa metabolica basal, para reducir la energía consumida por el cuerpo.
  • Limita la actividad física para bajar el gasto de energía. Normalmente tras una dieta muy restrictiva las personas se sienten más cansadas y les cuesta más moverse.
  • Una disminución de la masa muscular.  El cuerpo busca fuentes alternativas de energía: Como no entra energía, obtiene esa energía de la masa muscular, esto es porque la masa muscular consume mucha más energía en reposo que la grasa y como está en modo ahorro, está recortando gastos. Además guarda reservas de grasa por la amenaza de hambruna para protegerse de futuros eventos estresantes. Un menor porcentaje de masa muscular está relacionado con una peor salud en general.
  • Un apertura de todos los sentidos, incrementándose la sensación de hambre, tanto el sistema nervioso como el hormonal se involucran en este objetivo evolutivo de supervivencia “la obtención de comida”

Cada vez, en la dieta, se va teniendo más hambre, más pensamientos en comida. Activación neuronas AGRP.

Este aumento de la percepción del hambre, puede ser debido al descubrimiento reciente por de las Neuronas AgRP, células nerviosas del hipotálamo que detectan falta de calorías, energía, emiten que necesitamos comer, interruptores del hambre, muy intensa. Se activan cuando la pérdida de peso es del 5-10% de la masa corporal. Esto explica porqué una dieta funcione al inicio pero a largo plazo aumenta el hambre continuamente. (APETITO PERMANENTE para llevarnos a nuestro peso normal)

Alteración de las señales hormonales de hambre y saciedad. La grelina y la leptina son dos hormonas antagónicas que señalizan el hambre y la saciedad. Va a aumentar la grelina, la llamada hormona del hambre,  con lo que nuestra sensación de hambre va a estar aumentada.  Y por otro lado, se va a producir una leptinoresistencia. Las señales de saciedad son enviadas desde nuestro tejido adiposo  al cerebro mediante la leptina , una situación de hiperinsulinismo como consecuencia de un cortisol elevado mantenido en el tiempo contribuye a desarrollar “resistencia cerebral a la leptina”, la leptina llega al cerebro, pero no puede realizar su función (dar la señal de saciedad), por lo que el cerebro interpreta que no se está almacenando energía suficiente en forma de grasa y sigue teniendo hambre favoreciendo la mayor ingesta de alimentos (atracones-glotonería) y reduciendo la actividad física (pereza). Volviendo al sentido evolutivo, el que más cantidad de comida coma mayor probabilidades tiene de sobrevivir en un entorno de escasez.

Además de la restricción calórica que ya es una fuente de estrés para el organismo, algo que me encuentro en consulta es que se asocia bajar de peso con pasar  hambre. Pues bien, pasar hambre de manera continuada y por tanto activando mecanismos del estrés aumenta el cortisol en nuestro organismo. Sabemos que esta liberación de cortisol ante la respuesta al estrés está diseñada para poner el cuerpo de manera rápida en movimiento, liberando glucosa y otros metabolitos al torrente sanguíneo para generar la respuesta de afrontamiento o de huída. Con lo que es mecanismo antagónico a la utilización de las reservas corporales de grasa.

Concluyendo además de los mecanismos de compensación comentados, el cortisol favorece acumulación grasa abdominal,  favorece resistencia a la insulina ,  y aumentan la cantidad de comida que ingerimos, sobre todo comidas ricas en azúcares y/o grasas, por que bloquea la acción de las neuronas del hipotálamo que inhiben las ganas de comer, no sentimos la sensación de saciedad.

Pasar hambre de manera continuada, es fisiológicamente poco acertado para perder peso a largo plazo, tanto por el estrés que genera en nuestro. organismo como por la activación de los mecanismos de compensación que dificultan perdida peso a l/p.

No podemos  olvidarnos del impacto psicologico de las dietas, con sentimientos de culpa y fracaso reiterado, por incumplimiento del objetivo que la persona se ha marcado, generalmente atribuido a la persona y a la falta de voluntad. y no a la utilización del método inadecuado focalizado unicamente en la bajada de peso.

Si hay predisposición genética, este enfoque restrictivo aumenta la posibilidad de que se den trastornos conducta alimentaria, esto es algo que se está viendo cada vez más con más frecuencia y en personas cada vez más jóvenes, influenciadas por la cultura de la imagen corporal perfecta.

Estas intervenciones basadas únicamente en  déficit energético y aumento actividad física, no pueden garantizar un mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo ni de la propia salud. Ahora sabemos que hay otros factores a tener en cuenta como son los propios parámetros analíticos, la talla, la composición corporal, como te encuentras a nivel de energía, estado de ánimo, relación saludable con la comida, sensaciones reguladas de hambre y saciedad,…

Cuando se da una historia de  restricción calórica continuada, normalmente no se mantiene el objetivo de pérdida de peso y convierten al cuerpo en un “superacumulador de energía” y generalmente una alteración de los parámetros analíticos, empeorando la salud. Llevando en la mayoría de los casos a una relación alterada con la comida, en cuanto a las creencias sobre lo que se puede y no se puede comer y la utilización de la comida como herramienta principal en la gestión de emociones.

Será desde un enfoque psiconutricional, con un trabajo conjunto del equipo de psiconutrición de La Alegría de la Huerta,   Esperanza Gómez, dietista y la psicóloga Ainhoa Cebrecos, psicóloga y profundo por parte de la persona que quiera asumir el compromiso y la responsabilidad de su salud, que se irán dando cambios hacia una relación más saludable con la comida y en consecuencia bajar de peso de una manera natural.

Reserva tu cita en los teléfonos 652750076 y 605726485, estaremos encantadas de atenderte.

 

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